Cancer curado en 3 minutos

Gregg explica que genéticamente nuestro Adn cambia con las frecuencias que producen nuestros sentimientos, y demuestra cómo es que las frecuencias energéticas más altas, que son las del amor, impactan el ambiente de una forma material produciendo cambios no sólo en nuestro Adn (específicamente en lo que nuestros científicos llamaron "Adn basura" porque no encontraban su utilidad), sino en el ambiente que nos rodea, de una forma material.

Gregg une estos dos tipos de información para postular que entre más amor dejemos fluir por nuestros cuerpos, más adaptados estaremos para afrontar lo que sea que pueda pasar en el 2.012 y para conducir a nuestro planeta, mediante nuestros pensamientos positivos en conjunto, hacia el mejor futuro posible.

Para apoyar esta idea, asegura que en función de lo que ha observado y experimentado en los diversos centros de poder que estudió, ha encontrado evidencias de que prácticamente todas las culturas se habían estado preparando de alguna manera u otra, para lo que ya está ocurriendo en nuestros días. 

La ciencia de los milagros

 
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